20º Domingo después de Trinidad
“La ley de Dios para el ser humano”
“En eso, unos fariseos se le acercaron y, para ponerlo a prueba, le preguntaron:
—¿Está permitido que un hombre se divorcie de su esposa?
3 —¿Qué les mandó Moisés? —replicó Jesús.
4 —Moisés permitió que un hombre le escribiera un certificado de divorcio y la despidiera —contestaron ellos.
5 —Esa ley la escribió Moisés para ustedes por lo obstinados que son[a] —aclaró Jesús—.6 Pero al principio de la creación Dios “los hizo hombre y mujer” .7 “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, 8 y los dos llegarán a ser un solo cuerpo.” Así que ya no son dos, sino uno solo.9 Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.
10 Vueltos a casa, los discípulos le preguntaron a Jesús sobre este asunto.
11 —El que se divorcia de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera —respondió—.12 Y si la mujer se divorcia de su esposo y se casa con otro, comete adulterio.
13 Empezaron a llevarle niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban.14 Cuando Jesús se dio cuenta, se indignó y les dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos.15 Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño, de ninguna manera entrará en él.»16 Y después de abrazarlos, los bendecía poniendo las manos sobre ellos”.
Marcos 10:2-16 (Predicación)
El tema del domingo tiene que ver con los mandatos de Dios. Los mandamientos; la ley de Dios es sagrada y es unívoca. No hay dos interpretaciones de la ley.
Cuando nos alejamos de Dios y de sus mandatos, (que están para el bien del ser humano), lo reflejamos en todas las áreas de nuestras vidas.
Las leyes de Dios siguen en vigencia aún, no hay una interpretación moderna, siguen siendo precisas y buenas para nosotros, sólo que debemos verlas como acentúa el apóstol con un corazón cristiano, lleno de sabiduría y eso sólo lo logra la vida en el Espíritu de Dios.
La única condición para poder interpretar las leyes de Dios como la dada a partir de este texto por Jesucristo, es la pureza de nuestro corazón. Así como la condición que se expresa de los que quieran ser parte del reino de Dios: como niños. El adulterio no es adulterio sólo por una relación física, sino que comienza a manifestarse como pecado ya en la mente del que desea, como lo expresa también Jesús. El divorcio llega a ser pecado en tanto es originado por una mente de pecado.
Salmo: 119:101-108
A.T.: Gn 8:18-22
1 Ts 4:1-8
El 20º Domingo después de Trinidad formula la pregunta por el sentido de las leyes, y se tienen en cuenta las afirmaciones inamovibles de Dios que, nos brindan el marco de acción en el cual nos podemos mover. A partir del Evangelio se viene oyendo claramente la premisa: El ser humano no debe servir a la ley, sino la ley debe servir para el ser humano.
En el 20º Domingo después de Trinidad escuchamos en el Evangelio la charla de Jesús sobre el matrimonio y la separación y nos damos cuenta que, las leyes de Dios llegan a tocar nuestras facetas más personales de la vida y que han sido instituidas para la protección de nuestra vida. Estas leyes son confirmadas por Jesús e instituidas en una forma renovada, y es bueno que, Dios nos ayude de esa forma a darnos cuenta de la responsabilidad que tenemos por otras personas o su creación.
También en este Domingo se trata de las leyes de Dios y la pregunta cómo nos posicionamos frente a estas leyes en vista de la libertad que hemos recibido por medio de Jesucristo. ¿Tienen estas leyes, así como están expresadas en la Biblia aún un significado? ¿O como buenos cristianos tenemos que tomarlas al pie de la letra? ¿Hay para nosotros acaso una nueva ley? De estas preguntas nos queremos ocupar en este Domingo por medio de las canciones, la Palabra y la oración.
Hoy se trata acerca de las leyes de Dios para el marco de vida en el cual nos desenvolvemos y que es lo que debemos hacer y dejar de hacer.
Estas leyes siempre fueron motivo de tensión en la gente por el afán del ser humano de liberarse de ellas y determinar su vida según su libre voluntad. ¿Cómo se puede configurar la vida de manera que leyes y libertad se complementen y no se excluyan unas de otras? Sobre eso se quiere hoy reflexionar.
Himno: “Así como tu Señor” 9 CA
“Nuestra conciencia se parece a la aguja de la brújula y la ley de Dios al norte magnético”
Hermann Heinrich Grafe




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