4º Domingo después de Trinidad

“La comunidad de pecadores”
Tú, entonces, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú, ¿por qué lo menosprecias? ¡Todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Dios! Está escrito:
«Tan cierto como que yo vivo —dice el Señor—,
ante mí se doblará toda rodilla
y toda lengua confesará a Dios.»
Así que cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas de sí a Dios.
Por tanto, dejemos de juzgarnos unos a otros. Más bien, propónganse no poner tropiezos ni obstáculos al hermano.
Romanos 14:10-13 (Predicación)
Las palabras de la Biblia no son fría teoría sino una ayuda práctica para la vida de todos los días. Se trata de la relación con el otro que, estará siempre determinada por nuestra relación con Dios y con sus preceptos.
Sabemos que, el mandamiento del amor es el más grande de todos los mandamientos.
El amor a los enemigos implica distanciarse del espíritu de juzgamiento y crítica, es decir del espíritu de siempre juzgar y frecuentemente condenar.
Más tranquilidad, más tolerancia, más generosidad es lo que se pide.
Más longanimidad en las decisiones tomadas, por ejemplo las elecciones de personas. Más confianza, también ante las derrotas y retrocesos de nuestros prójimos.
E.P.
Salmo: 42:2-12
AT: Gn 50:15-21
Evangelio: Lc 6:36-42
El 4º Domingo de Trinidad se dirige hacia la comunidad. Se la ve como la “comunidad de pecadores” que, necesita de la Gracia de Dios. Sin el reconocimiento de los propios pecados es imposible aceptar la Gracia de Dios porque no se la vería como necesaria. La auto justificación origina que se exprese arrogancia y desprecio hacia las personas. Es importante tener en cuenta el aspecto de la comunidad; somos pecadores y no simplemente (y sólo) como individuos aislados, sino también como comunidad, cuando por ejemplo tomamos parte en los silencios frente a las situaciones injustas que les suceden a otra gente por culpa de gente de nuestra propia congregación.
En el 4º Domingo después de Trinidad se nos recuerda que, somos una comunidad de pecadores y que, necesitamos del perdón. Así que no tenemos el derecho de juzgar a nuestros prójimos. Sabemos sin embargo de la inmensa Gracia que Dios dispone para aquellos que están atrapados por el pecado.
Date: 27 Junio 2010
Categories: Domingos y Fiestas de la Iglesia




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