5º Domingo después de Trinidad
“El seguimiento”
“El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden; en cambio, para los que se salvan, es decir, para nosotros, este mensaje es el poder de Dios. Pues está escrito:
«Destruiré la sabiduría de los sabios;
frustraré la inteligencia de los inteligentes.»
¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el erudito? ¿Dónde el filósofo de esta época? ¿No ha convertido Dios en locura la sabiduría de este mundo? Ya que Dios, en su sabio designio, dispuso que el mundo no lo conociera mediante la sabiduría humana, tuvo a bien salvar, mediante la locura de la predicación, a los que creen. Los judíos piden señales milagrosas y los gentiles buscan sabiduría, mientras que nosotros predicamos a Cristo crucificado. Este mensaje es motivo de tropiezo para los judíos, y es locura para los gentiles, pero para los que Dios ha llamado, lo mismo judíos que gentiles, Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios. Pues la locura de Dios es más sabia que la sabiduría humana, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza humana”.
1 Corintios 1:18-25 (Predicación)
Permanezcamos firmes a esta Palabra y a este Dios maravilloso y alabemos su buena noticia, no sólo con los labios, sino también con el corazón. Pues la sentencia que, Pablo cita aquí del Antiguo Testamento, vale para aquellos que sólo honran a Dios con los labios (de la boca para afuera) pero están bastante lejos de él: «Destruiré la sabiduría de los sabios;
frustraré la inteligencia de los inteligentes.»
Quien desprecie la Palabra de la cruz en su corazón, experimentará tarde o temprano que, no puede creer más, Dios le endurecerá el corazón y el Evangelio le parecerá como una gran locura.
Atesoremos por esa razón este tesoro en nuestro corazón, mantengámonos firmes en la fe, aunque todo el mundo a nuestro alrededor se nos ría o nos insulte. Y entonces sí vamos luego a experimentar en la congregación cristiana, el milagro que la sabiduría humana no puede reproducir: que el amor crece desde la fe; que la paz reina. Y finalmente: que la muerte no es más la muerte, sino más bien un puente hacia el cielo. Allí vamos a comprender cabalmente que la locura de Dios de la cruz en verdad es una gran verdad que, vence al mundo con todos sus pecados y sus problemas.
E.P.
Salmo: 73
AT: Gn 12:1-4
Evangelio: Lc 5:1-11
El 5º Domingo después de Trinidad se ocupa nuevamente de la congregación, esta vez su respuesta se dirige al llamado de Dios. El seguimiento parece tan simple, tan difícil, tan absurdo, porque no sabemos bien qué es el seguimiento. Las lecturas para este Domingo nos quieren guiar en esta temática.
En el 5º Domingo después de Trinidad queremos reflexionar precisamente en ello, de por qué seguimos a Jesús y comprobamos que no hay para ello motivos racionales. La fe es esa, la que nos une a Jesús, aún cuando los otros quieran ver argumentos “racionales” o se burlen y se rían. Eso es lo que nos agrada mantener, pues también de nuestro Señor se burlaron y se rieron de él.
Date: 4 Julio 2010
Categories: Domingos y Fiestas de la Iglesia




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