6º Domingo después de Trinidad

“La vida a partir del bautismo”
“¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús, en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte? Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, a fin de que, así como Cristo resucitó por el poder del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva.
En efecto, si hemos estado unidos con él en su muerte, sin duda también estaremos unidos con él en su resurrección. Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado; porque el que muere queda liberado del pecado.
Ahora bien, si hemos muerto con Cristo, confiamos que también viviremos con él. Pues sabemos que Cristo, por haber sido levantado de entre los muertos, ya no puede volver a morir; la muerte ya no tiene dominio sobre él. En cuanto a su muerte, murió al pecado una vez y para siempre; en cuanto a su vida, vive para Dios.
De la misma manera, también ustedes considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús”.
Romanos 6:3-11 (Predicación)
En síntesis, esto significa que Dios y su Palabra son lo número en la vida. Que oraré a Dios, le agradeceré, lo alabaré. Que estaré presente en la comunidad de fe. Que respetaré determinadas reglas en el mundo que son reglas de Dios. Que respetaré la vida de otras personas. Que acepto el matrimonio de por vida como una forma de vida querida por Dios entre para la mujer el hombre. Que no usurparé la propiedad del otro. Que seré abierto y honesto y a nadie heriré con mis palabras. Que me avergonzaré de mi egoísmo. Sí, todo esto piensa el apóstol Pablo, cuando dice: “Ustedes considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús”
Así se percibe una vida en la que el pecado ya no tiene más lugar. Y otra vez, estimados hermanos y hermanas en la fe: siempre puede suceder que seamos débiles y pequemos. No somos perfectos vamos en camino a intentar la perfección, pero aún no llegamos a la meta. Deberemos una y otra vez humillarnos hacia la gracia de Dios puesta en el bautismo, podemos tener la seguridad en la promesa de Dios: tus pecados te son perdonados y lavados. Pensemos más que nada en ello, cuando pensemos sobre nuestro bautismo.
E. P.
Salmo: 139:1-16.23-24
Isaías 43:1-7
Mt 28:16-20
El tema del 6º Domingo después de Trinidad se concentra en el bautismo como el comienzo de una nueva vida. En relación a esto se piensa en “un pacto para toda la vida”. El 6º y el 7º Domingo después de Trinidad pueden caracterizarse como los “domingos sacramentales” pues durante estos se piensa en el significado del bautismo y la Santa Cena en nuestra vida de cristianos.
En el 6º Domingo después de la fiesta de la Santa Trinidad, escucharemos hablar sobre el bautismo y que a través de él somos llamados a pertenecer al pueblo de Dios. Comenzamos a ser hijos de Dios. El bautismo nos permite tomar parte en la muerte y resurrección de Jesús y con ello tenemos también parte en la luz maravillosa que con Jesús alumbra a este mundo.
Date: 11 Julio 2010
Categories: Domingos y Fiestas de la Iglesia




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