16º Domingo después de Trinidad
“El consuelo ante la muerte”
“Había un hombre enfermo llamado Lázaro, que era de Betania, el pueblo de María y Marta, sus hermanas.2 María era la misma que ungió con perfume al Señor, y le secó los pies con sus cabellos.3 Las dos hermanas mandaron a decirle a Jesús: «Señor, tu amigo querido está enfermo.»
17 A su llegada, Jesús se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro.18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a tres kilómetros[b] de distancia,19 y muchos judíos habían ido a casa de Marta y de María, a darles el pésame por la muerte de su hermano.20 Cuando Marta supo que Jesús llegaba, fue a su encuentro; pero María se quedó en la casa.
21 —Señor —le dijo Marta a Jesús—, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.22 Pero yo sé que aun ahora Dios te dará todo lo que le pidas.
23 —Tu hermano resucitará —le dijo Jesús.
24 —Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final —respondió Marta.
25 Entonces Jesús le dijo:
—Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera;26 y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto?
27 —Sí, Señor; yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que había de venir al mundo.
41 Entonces quitaron la piedra. Jesús, alzando la vista, dijo:
—Padre, te doy gracias porque me has escuchado.42 Ya sabía yo que siempre me escuchas, pero lo dije por la gente que está aquí presente, para que crean que tú me enviaste.
43 Dicho esto, gritó con todas sus fuerzas:
—¡Lázaro, sal fuera!
44 El muerto salió, con vendas en las manos y en los pies, y el rostro cubierto con un sudario.
—Quítenle las vendas y dejen que se vaya —les dijo Jesús.
45 Muchos de los judíos que habían ido a ver a María y que habían presenciado lo hecho por Jesús, creyeron en él.
Juan 11:1.2.3.17-27.41-45 (Lectura de la predicación)
En realidad lo más importante de este relato no es la resurrección de Lázaro, sino la conversación entre Marta y Jesús y especialmente lo que Jesús dice allí. Aunque en cierta manera lo que él afirma parece ser una contradicción n sí misma. ¿Cómo se puede vivir si uno muere? Es interesante la segunda parte donde se promete la vida eterna a pesar de todo.
Quizás Jesús está hablando de la experiencia de la muerte. Hasta que no experimentamos la muerte que, es cruel, brutal, nos deja vacíos. Es inmisericorde, inesperada, destructora. La muerte es negra, oscura. Por el contrario muestra que allí por medio de su persona irrumpirá la luz.
Salmo: 68:1-21
AT: Is 38:9-20
2 Ti 1:7-10
El 16º Domingo después de Trinidad está marcado por la buena noticia de la resurrección (tradicionalmente la lectura del evangelio de la resurrección de Lázaro). En esta historia así como en las lecturas de la epístola, es claro que con Jesús sucedieron cosas mucho mayores que con cualquier otro gran predicador. El trajo la vida a este mundo y venció a la muerte. Esa victoria se hace ya visible en esta tierra.
En el 16º Domingo después de Trinidad escucharemos del Evangelio acerca de la resurrección y nos asombraremos por las palabras de Jesús, estas palabras no se pronuncian a diario sino que se les expresa a los que están dolidos y oprimidos. Nosotros también podemos ser consolados por estas palabras, pues Dios conoce todos los sucesos de nuestra vida y sabe cuándo necesitamos de su ayuda especial. Es bueno saber que, nada sucede sin que sea su Voluntad.
Himno: “Cristo vive” 64 CA
“La muerte es el enemigo de la vida que, fue vencido por Jesús a través de su cruz y de su resurrección”.




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