2º Domingo de Adviento
“ E l S a l v a d o r q u e v i e n e ”
“Por tanto, hermanos, tengan paciencia hasta la venida del Señor. Miren cómo espera el agricultor a que la tierra dé su precioso fruto y con qué paciencia aguarda las temporadas de lluvia. Así también ustedes, manténganse firmes y aguarden con paciencia la venida del Señor, que ya se acerca”.
Santiago 5:7-8 (Predicación)
En este día el apóstol quiere recordarnos sobre las cosas últimas. Sin embargo las cosas últimas no debieran darnos miedo sino más bien son sinónimo de bendición para nuestras vidas. El señor quiere que seamos pacientes a su pronta venida. Paciencia que se debe traslucir en todos nuestros actos, aunque estemos en un estresante tiempo navideño. Paciencia de nuestros problemas pues serán resueltos si confiamos y paciencia por nuestra vida por las cosas que nos aquejan pues todo siempre para los hijos de Dios tiene un buen final.
Paciencia: qué palabra esta. La paciencia parece sólo ser la virtud de unos pocos. Creemos que la paciencia es aguantar simplemente. Pero para los cristianos la paciencia se traduce por: confianza en Dios. La confianza en Dios nos da tranquilidad, la tranquilidad, nos da paz, la paz nos da salud. Es increíble ver hoy en día, en este tiempo de Adviento, tanta gente estresada, buscando no se sabe qué. Quieren celebrar navidad, pero no conocen mucho que el sentido fundamental de la Navidad es aquietarse, tranquilizarse, dejar que Dios se ocupe de las cosas que nosotros no podemos controlar.
Hoy en día hay muchos cristianos que no tienen paz en sus almas, en sus vidas, no solo porque llevan una vida muy agitada o estresada sino porque simplemente no tienen paz en sus vidas. La Paz se alcanza cuando comenzamos a confiar en Dios y dejamos que él se ocupe de las cosas sobre las cuales nosotros como seres humanos no tenemos control.
En este tiempo de Adviento Jesús nos quiere hablar de la paciencia. Esa paciencia hacia su segunda venida que la comunidad de los primeros cristianos ansiaba como una realidad inmediata. Hoy nosotros sabemos que esa venida existe pero corresponde a los tiempos de Dios.
El mensaje central para este domingo es que nos calmemos que podamos, más allá de que la mayoría de la gente este pensando en las fiestas navideñas y en cosas que deben hacer para poder pasar una buena fiesta familiar, llegar a tener paciencia que nuestra existencia está en sus manos. Dios quiere que sintamos que nuestra vida está en sus manos, no en las nuestras.
Salmo: 80
AT: Is 35:3-10
Evangelio: Lc 21:25-33
El tema del 2º Domingo de Adviento se dirige ahora al aspecto redentor de Dios, luego de que en el 1º Domingo de Adviento estaba en primer plano el poder del Señor. El redentor obra de maneras diversas – sea por medio de su poder, o por su sacrificio en la cruz. La venida se mira también como redención del sufrimiento de este mundo, es decir el Señor cuando venga conducirá a su fin a toda aflicción presente (Epístola).
A partir de este Domingo se expande el “Gloria en las alturas” y el “Aleluya”
En el 2º Domingo de Adviento pensamos especialmente en el día en el cual Dios ha redimido a este mundo. Aún vivimos en este mundo de necesidad y de culpa, aún esperamos al Redentor, que pronto viene. Dentro de todas las aflicciones de nuestra vida, escuchamos las promesas que, nos llenan de esperanza y el rescate que esperamos con paciencia.
Himno Nº 2CC “Alzáos oh puertas”
“La adoración es un acto voluntario de agradecimiento del salvado al salvador, del sanado al sanador y del redimido al redentor”.
Max Lucado




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