13º Domingo después de Trinidad
“El Amor de Dios”- El Buen Samaritano
“En esto se presentó un experto en la ley y, para poner a prueba a Jesús, le hizo esta pregunta:
-Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?
26 Jesús replicó:
-¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo la interpretas tú?
27 Como respuesta el hombre citó:
-”Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente” ,y: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.”
28 -Bien contestado -le dijo Jesús-. Haz eso y vivirás.
29 Pero él quería justificarse, así que le preguntó a Jesús:
-¿Y quién es mi prójimo?
30 Jesús respondió:
-Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de unos ladrones. Le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto.31 Resulta que viajaba por el mismo camino un sacerdote quien, al verlo, se desvió y siguió de largo.32 Así también llegó a aquel lugar un levita, y al verlo, se desvió y siguió de largo.33 Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba el hombre y, viéndolo, se compadeció de él.34 Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó.35 Al día siguiente, sacó dos monedas de plata y se las dio al dueño del alojamiento. “Cuídemelo -le dijo-, y lo que gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva.” 36 ¿Cuál de estos tres piensas que demostró ser el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?
37 -El que se compadeció de él -contestó el experto en la ley.
-Anda entonces y haz tú lo mismo -concluyó Jesús.
Lucas 10:25-37 (Predicación) Escuche esta lectura en Audio Biblia
Salmo 112:5-9
AT: Gn 4:1-16
Epístola: 1 Jn 4:7-12
Jesús es interpelado por un maestro de la ley. Para Lucas esto es interpretado como una tentación. Aunque también pueda tratarse de una pregunta curiosa, puesto que esta pregunta muchas veces se ha formulado y se sigue haciendo: qué tengo que hacer para heredar la vida eterna? (Además en aquel momento no era usual preguntarse por si había una vida eterna).
Jesús responde a la pregunta con una contra pregunta que el escriba responde perfectamente. Cuando Jesús le pide que él lo ponga por obra, el escriba se muestra inseguro (pensamos por la interpretación de Lucas que el mismo quería justificarse). A la pregunta quien era su prójimo, él responde con la conocida parábola por todos la del buen samaritano.
La parábola misma tiene su clímax cuando un sacerdote y un levita, que no se podía decir que no conocían la ley de Dios y por razones de deberes rituales (estos estaban de camino a Jerusalén hacia el servicio del templo y no se podían detener a contaminarse con un herido con sangre. Allí viene un samaritano quien tiene misericordia y que no está correctamente orientado hacia lo religioso según los escribas y fariseos.
Es interesante luego la pregunta de Jesús: ¿Quién fue el prójimo de este asaltado?. La respuesta es clara. Sólo podía ser el samaritano.
Uno se inclina rápidamente en esta parábola a juzgar al sacerdocio y los fariseos. Pero lo más importante de la parábola es ver quien es el prójimo de la persona maltratada. La consecuencia de “ve y haz tú lo mismo” no quiere decir que hay que ir ayudar cuando la ocasión se presente sino ver como prójimos a las personas que desde hace rato las tenemos a nuestro lado
El amor de Dios vale para toda la gente y se expresa en el doble mandamiento del amor. Amamos a Dios, porque él nos ama - de otra forma nuestro amor no sería posible. Y porque nos ama, así podemos amar a nuestro prójimo.
El 13º Domingo después de Trinidad habla del Amor a Dios y sus formas de expresión. El amor a Dios puede llegar a expresarse en una forma tan típicamente humana que pueda llegar incluso hasta los celos, como en casos de trasgresión (Caín y Abel), puede sin embargo conducir a hechos misericordiosos (el Evangelio). Quien quiera amar a Dios sólo para mostrarlo ante los demás y para objetivos personales no deberá esperar nada de parte de Dios.
El 13º Domingo después de Trinidad escucharemos, como una de las lecturas propuestas, la parábola del Buen Samaritano y seremos interpelados al amor recíproco, pero no seremos capaces de amar correctamente, si el amor de Dios no se hubiese mostrado primero en su Hijo. Ese amor nos faculta a cuidar de los pobres y de los marginales en nuestra comunidad.
Himno: Nº 9 CA ” Así como tú Señor”
“Ama y haz lo que quieras”




Agustín de Hipona, o San Agustín (en latín: Aurelius Augustinus Hipponensis; en griego: Αὐγουστῖνος Ἱππῶνος, Augoustinos Hippōnos) (13 de noviembre de 354 - Hippo Regius, 28 de agosto de 430), es junto con Jerónimo de Estridón, Gregorio Magno y Ambrosio de Milán uno de los cuatro más importantes Padres de la Iglesia latina.
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