5º Domingo después de la Pascua- Rogate
“La congregación que ora”
“En aquel día ya no me preguntarán nada. Ciertamente les aseguro que mi Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre.24 Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa.
25 »Les he dicho todo esto por medio de comparaciones, pero viene la hora en que ya no les hablaré así, sino que les hablaré claramente acerca de mi Padre.26 En aquel día pedirán en mi nombre. Y no digo que voy a rogar por ustedes al Padre,27 ya que el Padre mismo los ama porque me han amado y han creído que yo he venido de parte de Dios.28 Salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo de nuevo el mundo y vuelvo al Padre.
29 —Ahora sí estás hablando directamente, sin vueltas ni rodeos —le dijeron sus discípulos—.30 Ya podemos ver que sabes todas las cosas, y que ni siquiera necesitas que nadie te haga preguntas. Por esto creemos que saliste de Dios.
31 —¿Hasta ahora me creen? —contestó Jesús—.32 Miren que la hora viene, y ya está aquí, en que ustedes serán dispersados, y cada uno se irá a su propia casa y a mí me dejarán solo. Sin embargo, solo no estoy, porque el Padre está conmigo.33 Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo”.
Predicación: Juan 16:23-33 -Escuche esta lectura en Audio Biblia-
“Ciertamente les aseguro que mi Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre” Una promesa absoluta. No estamos acostumbrados a promesas cumplidas o que van cumpliéndose. Estamos acostumbrados a las decepciones que, nos deparamos unos a otros. Estamos acostumbrados a traicionarnos unos a otros, a fallarnos, a decepcionarnos, a no cumplir promesas. No existen entre nosotros promesas que se cumplan. Sin embargo hay uno que está prometiendo, es nuestra decisión creer o no en lo que la Palabra dice, Su Palabra. Podemos no tener fe, o no creer en esta palabra, o pensar que aún esta palabra nos ha defraudado alguna vez, a nuestro juicio. Pero aún así, quien habla aquí, más allá de nuestras experiencias o creencias, promete y cumple. Es en esa “fe” que somos invitados a “creer” a “seguir” creyendo que hay alguien que permanentemente promete y cumple. Y que muchas, quizás sean más las veces, que contesta con lo mejor, quizás no con lo que nosotros pedimos, pero sí contesta con respuestas óptimas.
Enzo Pellini
Salmo: 95:1-7
A.T.:Ex 32:7-14
Epístola: 1 Tim 2:1-6ª
El nombre de este Domingo nace de las peticiones que en tiempos pasados (en algunos lugares hasta aún hoy) se hacían para los campos y para una buena cosecha. Estas reuniones de oración comenzaban el Domingo Rogate (¡Orad!) y continuaban durante toda la semana. El Domingo Rogate es considerado en la Iglesia evangélica como un Domingo de Misión. Con él comienza la “semana de ofrendas para la misión”.
El Domingo Rogate es el domingo de la oración. Este tema es desarrollado profusamente en las lecturas bíblicas. Este tema constituye también una respuesta al suceso de la Pascua: la congregación ahora está liberada por medio de Jesucristo, de dirigirse a Dios en oración directamente sin intermediarios, como antes, sin embargo era necesario. Las secciones bíblicas enfocan el tema de la oración sólo desde el aspecto del “pedido”, aspecto que se percibe muy bien. ¡Aunque no deberíamos olvidar que a la oración corresponde también a la acción de Gracias!
En el Domingo Rogate, vemos que, la oración comprende una gran promesa, es por ello que no debiera estar sólo llena de muchas palabras, no pedimos sólo por nosotros mismos, sino también por la demás gente. La oración de la congregación contiene una clara promesa, aunque la oración del individuo es también muy importante para la comunidad de Dios.
Himno Nº 38 CA “Vuélvete a Dios” Descargue en Cancionero
“El diablo se ríe frecuentemente de nuestras obras, pero tiembla cuando oramos”
Corrie ten Boom




“El Señor resucitó”
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