12º Domingo después de Trinidad
“La gran transformación”
“Luego regresó Jesús de la región de Tiro y se dirigió por Sidón al mar de Galilea, internándose en la región de Decápolis.32 Allí le llevaron un sordo tartamudo, y le suplicaban que pusiera la mano sobre él. 33 Jesús lo apartó de la multitud para estar a solas con él, le puso los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. 34 Luego, mirando al cielo, suspiró profundamente y le dijo: «¡Efatá!» (que significa: ¡Abrete!). 35 Con esto, se le abrieron los oídos al hombre, se le destrabó la lengua y comenzó a hablar normalmente. 36 Jesús les mandó que no se lo dijeran a nadie, pero cuanto más se lo prohibía, tanto más lo seguían propagando.37 La gente estaba sumamente asombrada, y decía: «Todo lo hace bien. Hasta hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»
Marcos 7:31-37 (Predicación) Escuche esta lectura en Audio Biblia
Algo que también podemos traer a la luz con estos pasajes es el tema de la fama de Jesús. Cierta teología ha insistido en el tema de la soledad de un Jesús incomprendido. No parece ser el caso en estos relatos. Jesús es muy conocido y reconocido entre su gente y también más allá de las fronteras de Galilea. Las gentes lo siguen y esperan de él que obre de acuerdo a lo que saben, y Jesús no los defrauda, incluso con cierta “actuación” que llena el ojo de los espectadores circunstanciales. La diferencia con los charlatanes que hacían negocio con sus supuestos poderes curativos (ver el caso del mago Simón, en Hch 8: 8-11) es que en este caso la curación verdaderamente existe y no hay lucro de por medio. Es necesario rescatar esta idea de un ministerio “popular” de Jesús, tan válido y necesario para su misión como el más reservado ante los discípulos. A veces las iglesias nos hemos hecho reservorio de los discípulos ilustrados y tendemos a despreciar las manifestaciones más populares de la fe, que son bien aprovechadas por charlatanes e impostores. No se trata de actuar populacheramente para llenar la iglesia, pero si de responder a las demandas de quienes se nos acercan, en términos que ellos mismos, que ellas mismas, puedan entender.
Néstor Míguez (EEH)
Salmo: 147:1-14
AT: Is 29:17-24
Epístola: 1 Co 3:9-15
En el 12º Domingo después de Trinidad pensamos acerca de los cambios que, han llegado a este mundo por medio de Jesús. Se nos hace claro que, ha irrumpido un nuevo tiempo que, por otro lado aún no ha encontrado su plenitud. Es por eso que vivimos en una tensión que nos impulsa a hacer todo lo que sirva para el reino de Dios.
En el 12º Domingo después de Trinidad escucharemos las historias de la curación de un sordomudo, o un ciego y de la conversión de San Pablo. Ambos sucesos nos dejan claro que, con la venida de Jesús ha acontecido una transformación fundamental, cuyos frutos nosotros apenas si vemos; pues el día en el que el Señor venga y todo sea puesto a la luz, aún no ha llegado. Mientras esperamos ese día queremos ir ya colaborando para ese Reino de Dios con los dones que El nos dio.
Himno: “Oí la voz del Salvador” 202 CC y 289 CyF Descargue en cancionero
“La última palabra que yo tendría para decir como teólogo y también como político, no es un concepto como “Gracia”, sino un nombre: Jesucristo”




(10 de mayo de 1886 (Basilea, Suiza) - 10 de diciembre de 1968) fue un influyente teólogo reformado y uno de los pensadores líderes del movimiento neo-ortodoxo.
Comentarios recientes