¿A quién sigue usted?
En los evangelios varias veces se halla la invitación de Jesús a seguirle. ¿Qué significa esto para nosotros? Seguirle, evidentemente, ya no es recorrer el país de Israel con El, como cuando estaba en la tierra, sino entrar en una relación de fe con Jesús, como lo hicieron sus discípulos. Es apegarnos a El definitivamente, orientar nuestra vida según El y vivir conforme a lo que El nos indica… El mensaje cristiano no sólo incita a hechos o a una moral, sino a una novedosa orientación de vida, una conversión, una media vuelta. Seguir a Jesús es renunciar a querer ser cada uno su propio amo para colocarse bajo la autoridad del Señor.
Para seguir a Jesús es necesario escuchar su voz. El, el buen Pastor, nos dice: “Mis ovejas oyen mi voz” (Juan 10:27). Hoy en día, en general, Jesús no nos habla de manera audible, sino mediante su Espíritu, el cual, cuando leemos la Biblia, nos sugiere nuevos pensamientos y crea en nosotros nuevos afectos hacia el Señor Jesús. Por eso una lectura regular de la Escritura, hecha con humildad y fe, nos hará más familiar la voz de Jesús.
¿Podríamos olvidar la voz de Aquel que nos salvó al precio de su muerte en la cruz? Aún hoy nos invita a volvernos a El. Escuchemos su voz que nos dice: “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” (Jeremías 31:3).
Bernabé… exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor.
Hechos 11:23
… Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres.
Efesios 4:14
Enviado por Rudolf Ross
Fuente: “La Buena Semilla”, 09.07.2009




Ana… viuda hacía ochenta y cuatro años… no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones… daba gracias a Dios, y hablaba del niño (Jesús) a todos.
¿Ha contemplado usted el sorprendente espectáculo de un vuelo de gansos en el cielo? Juntos dibujan una inmensa V y parece como si fuesen uno, ya que sus movimientos son tan armoniosos. Su manera de volar no sólo es hermosa, sino también eficaz. Los aleteos de cada ganso crean un movimiento de aire útil para el que va a su lado un poco detrás. Así, la bandada se desplaza mucho más rápido y lejos que un ganso que volara solo. El ganso que va al frente tiene la tarea más difícil. Este encabezamiento se toma por turno, de modo que la bandada recorre largas distancias sin detenerse. ¡Qué solidaridad! Hasta se piensa que el constante vocerío de la bandada alienta a los gansos más débiles. Si un ganso está cansado, otro lo acompaña hasta el suelo y lo espera hasta que pueda volver a volar. Esta notable cooperación contribuye especialmente a la supervivencia y al bienestar de todos.
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